—Espero que tu primera noche en Ravenshield fuera agradable, querida —Lady Margaret observa a Siena mientras bebe un poco de su té.
—Sí, fue bastante cómodo —Siena corta la conversación que sostiene con Skye para poder responder a las palabras de la mujer—, hace mucho que no dormía tan plácidamente.
—Me agrada escuchar eso. Si llegas a necesitar algo más para tu comodidad y la de Victoria, no dudes en pedirlo —asegura al tiempo que deja su taza de lado.
—¿Podemos pedir un oso gigante para dormir? —la voz de Victoria deja salir su pregunta con completa seriedad—. Dormir en un oso debe ser muy cómodo.
La dulce espontaneidad de la pequeña hace que la mesa entera se quede en un momento de silencio para luego, la mayoría de ellos estallar en risas genuinas. Incluso Lord Alistair deja escapar una sonrisa divertida, y Alexander se lleva una mano al rostro para contener la carcajada.
Siena por su parte, intenta frenar la espontaneidad de su hija.
—Victoria…
Pero Franco, quien se encuentra sent