Al abrir la puerta de la habitación, además de desear tomar un baño rápido para bajar a desayunar, Siena espera ver a Victoria todavía acurrucada bajo el cobertor, respirando lento y durmiendo de manera profunda, tendría que despertarla para arreglar rápido. Pero ese plan queda en la nada cuando, al entrar en la habitación lo primero que nota es que las sabanas se encuentran revueltas, la cama vacía. el cobertor en el suelo y ni rastro de su hija.
Su corazón se detiene por un segundo. Luego, cu