EMMA.
Noah tenía cara de pocos amigos mientras iba en el auto conmigo. Lo miré de vez en cuando, apreté mis labios, y luego giré a la ventanilla.
Sabía que me estaba contrariando en lo que había decidido hace mucho tiempo, pero quería hacer todo perfecto antes del nacimiento de Adam.
Quería cerrar los ciclos completos, y sobre todo, no permitir que mi pasado se me acercara ni un milímetro a nosotros nunca más.
Después de una media hora, el auto se estacionó y Noah fue el primero en salir.
Estab