Capítulo 1: La oferta final
El despacho de Dante Hamilton olía a café amargo, cuero caro y a una paciencia que se estaba desintegrando por segundos. Yo estaba ahí, de pie, sosteniendo los informes de la junta como si fueran un escudo, mientras observaba el duelo de titanes más bizarro que había visto en mi vida.
—Suenas como una pequeña estafadora. —La voz de Dante retumbó desde la puerta, cargada de esa autoridad que solía hacer que mis rodillas temblaran, aunque yo me esforzara en ocultarl