Quince años después de abrir el primer taller en Paraguay, Ana había cumplido su propio sueño: se había convertido en coordinadora regional de “El Brillo Oculto” para América Latina, llevando el proyecto a México y Argentina. Invitó a Lila, Lucía, Sofía y Alejandro a la inauguración del taller en Buenos Aires, un espacio diseñado por Lucía en una antigua fábrica renovada, con huertos verticales y talleres de tallado de piedras adaptados al clima sudamericano.
Al llegar a Buenos Aires, el grupo