La mañana de la sesión de fotos amaneció con un cielo gris plomo, reflejando el ánimo que imperaba en la mansión. Adrián había contratado a los mejores estilistas y fotógrafos de la ciudad para lo que él llamaba "el control de daños definitivo".
Elena estaba sentada frente al tocador mientras una maquilladora cubría las ojeras de su noche de insomnio. A través del espejo, vio entrar a Sofía. Su hermana mayor parecía una muñeca de porcelana rota; caminaba sin voluntad, vestida con un traje de se