El mar de Mar de Lirios extendía su azul infinito bajo un cielo lleno de estrellas, mientras los lirios blancos, rojos y amarillos de la casa de Catalina florecían con una fuerza que transcendería el tiempo. Liam, ahora de doce años, caminaba por el jardín con su madre, su voz clara resonando entre las plantas mientras discutían los planes de la próxima misión internacional. Catalina, con su cojera silenciosa y su voz artificial, le sonrió, sabiendo que el legado que había construido había cruz