El sol se elevó sobre la mansión Cruz, pero una atmósfera de tensión seguía envolviendo el lugar. Después del arresto de Raúl y Alejandro, Lila creía que tendría un momento de calma, pero el susurro seguía resonando en sus oídos, y el hombre de la mafia que se había escapado seguía libre. Ella pasaba las mañanas en el laboratorio, aplicando el tratamiento de flor del abismo a Elián, quien ahora podía caminar unos pasos sin bastones, su rostro iluminado por la esperanza.
Un día, mientras organiz