El aire en el Fortín de las Sombras estaba cargado de un olor a ozono y madera quemada. Yara, con su fusil de chispa aún apuntando a Elena, ordenó a sus hombres rodear a la familia. La silla de metal en el centro del patio vibraba, conectada a una red de cables que se perdían en las grietas de la tierra seca.
El Sacrificio de la Madre (Parte 1)
—Los niños no tocarán esa máquina —dijo Elena, dando un paso al frente con una calma que descolocó a Yara—. Tú buscas energía Valente, pero no sabes que