El autobús salió de la ciudad al amanecer, con las luces del alba teñiendo el cielo de naranja y rosa. Mientras la ciudad se alejaba por la ventana, sentí cómo un peso que llevaba en el pecho durante años empezaba a desaparecer. Había cerrado un capítulo de mi vida, y aunque aún sentía el eco del dolor, también sentía una emoción nueva: la esperanza de empezar de nuevo. El viaje al sur duró varias horas, y durante ese tiempo, pensé en todo lo que había pasado, en las decisiones que había tomado