Tras la renuncia de Adrián en el juzgado, el silencio se apoderó de su imperio. Había desaparecido sin dejar rastro, dejando la mansión vacía y las cuentas de la empresa en un limbo legal. Elena, aunque finalmente libre, sentía que la victoria tenía un sabor amargo. La revelación del diario de su padre no solo había destruido a Adrián, sino que también había dejado a Elena con una pregunta punzante: ¿Quién era realmente el hombre que la había amado y atormentado basándose en una farsa?
El Desce