El regreso a Monterrey no fue una retirada, fue una invasión. Sol no volvió al ático; Alex la llevó a la "Residencia de Cristal", una propiedad que incluso la Matriarca consideraba un territorio prohibido. Era una estructura de acero y vidrio oscuro incrustada en la ladera de la montaña, desde donde se dominaba toda la ciudad como si fuera un tablero de ajedrez.
Sol entró en la casa vestida con un traje sastre de seda color tinto, diseñado para abrazar cada una de sus curvas con una elegancia l