El día antes de la boda, todo estaba en orden. Las luces del jardín brillaban desde temprano, las galletas de coco estaban listas y el vestido me esperaba en la habitación, colgado de una percha con un velo de tulle.
Mamá me ayudó a ponerme un vestido ligero para ir a revisar el altar. Cuando llegamos al jardín, vi a Damian hablando con un hombre de uniforme — era el capitán Márquez, del cuartel, que venía a asegurar la seguridad.
—El mensaje desconocido? —pregunté cuando me acerqué.
—No hemos