Clavé la cabeza en la barra y chillé sintiendo un torbellino de emociones que me abrumaba. Cada palabra de Josh había golpeado en el centro mismo de mi ser, haciendo eco de verdades incómodas que preferiría ignorar. Sus palabras resonaban en mi mente, recordándome que no importaba cuánto intentara escapar, mis sentimientos siempre estarían conmigo como sombras persistentes que nunca me abandonarían.
—No me ayudes tanto —pellizqué el puente de mi nariz y le pedí otro trago.
Lo puso frente a mí