Leonel se detuvo, ya dentro de su habitación, y lo miró.
Loman continuó:
—Lo ha estado llamando, señor. Necesita hablar con usted. Eso último ella no me lo ha contado, pero sí es algo que noté. Ella no parece estar bien, parece que la visita de Raymond resultó ser mayor que una sorpresa. ¿Esperará llegar a San Juan para poder consolarla? Me atrevo a decir que es ya mismo que ella necesita que ustedes conversen sobre eso.
Leonel debía calmarse. Pasó la mano por su cabeza, barrió su rostro con la