—Te recuerdo Minerva que no estás en disposición de hablar— Francesca le lanza una mirada de enojo
—tú tampoco querida. Terminemos de comer en paz. La niñera regresa cuando sea necesario. Estamos en una cena de adultos y estoy segura que Leonardo no tarda en venir
—¡Basta las dos!— Valentino vociferó con voz de mando —esta noche me quedaré aquí, y espero no tener más problemas con nadie, porque yo no perdono los errores. Y tú Minerva, más te vale que organices una habitación digna para mí. Al