—¿Dónde estoy?— Lucifero está procesando todo y cada vez se siente más agitado, tenso y el dolor está haciendo estragos, lo siente y se queja
—estás en recuperación, necesito que se calme, su estado es delicado
—Leonardo…
—aquí está, por favor señor, mi vida depende de ustedes dos, conserve la calma
—dígame que está bien por favor
—¡Ya callate Lucifero!— el cabecilla se hartó y se acercó para que le viera la cara —por suerte estás vivo, pero el que más me importa es Leonardo que aún no despier