Para Leonardo, la confesión de Sofía Mangano fue impresionante. Fue algo que lo tomó por sorpresa, y peor aún, como si hubiera detenido el tiempo. La mira fijamente a los ojos, sin tan siquiera parpadear.
Mientras que Sofía siente temor al rechazo. Ella sabía que no debía amarlo, pero su terco corazón se empeñó en hacerlo sabiendo que clase de persona es Leonardo Di Napoli.
Ella traga grueso, y lo mira sin romper esa conexión, esa química en la que el silencio dice más que mil palabras.
—¡Le