Tengo una llama adentro.
Literalmente.
No es una metáfora bonita para hablar de mis ganas de vivir, mi pasión por salvar al mundo o el calor que me causa cierta mirada oscura cada vez que se posa en mi boca como si quisiera devorarla. No. Estoy hablando de fuego real.
Fuego lunar.
Una combinación imposible. Una paradoja viva. Como si el sol y la luna hubieran tenido una hija testaruda con más emociones que sentido común.
Y sí. Esa hija soy yo.
Desde que Elarian mostró su mirada a través de Elri