En el coche, Thor conducía en silencio. La noche parecía más densa de lo habitual. Las luces de la ciudad pasaban como sombras difusas por los cristales, reflejando el conflicto silencioso que lo consumía. Mantenía la vista fija en la carretera, rumbo a su ático, pero por dentro, el corazón le latía inquieto. El eco del latido del bebé aún resonaba en su mente. Fuerte, vivo, innegable. Un recordatorio del pasado y de la nueva realidad que se acercaba.
Celina rompió el silencio con un gesto suav