Unas horas antes, aquella tarde, la videollamada había comenzado. En la pantalla, Thor aparecía en uno de los recuadros, con la mirada firme y atenta. Arthur y Otto estaban juntos en el hospital, sentados en la imponente sala de la presidencia, mientras el abogado, desde otro lugar, ajustaba la corbata antes de comenzar.
—Señores —empezó con voz grave y segura—, la primera fase de la operación ha sido concluida. Otávio ya está detenido. Su prisión fue decretada por lavado de dinero, fraude fisc