El abogado se acercó a la cama donde Arthur estaba sentado, todavía con el semblante abatido por la hospitalización. Con un gesto respetuoso, extendió el sobre marrón hacia él.
—Aquí está todo, doctor Arthur. Se hizo exactamente como ustedes solicitaron —dijo, manteniendo la mirada firme y cortés.
Arthur tomó el sobre en silencio. La habitación se llenó de una tensión densa, donde el sonido del papel al rasgarse pareció retumbar demasiado alto. Extrajo cada documento con calma, sus ojos recorri