Había pasado una semana desde el día terrible en que todo salió a la luz. La habitación de hospital de lujo donde Thor estaba ingresado era silenciosa, espaciosa y perfectamente equipada: televisión en la pared, cortinas suaves, luz regulable. Sin embargo, para Thor aquel lugar se sentía como una cárcel. Estaba impaciente, nervioso, irritado por no aguantar un día más encerrado allí.
Celina había pasado todos los días a su lado, saliendo solo por las noches, a regañadientes, para descansar. Cua