Celina caminaba hacia la puerta del despacho de Thor, con el corazón acelerado y los ojos ardientes de frustración. Aún sentía el sabor amargo del castigo que él le había impuesto con el café. Su paciencia estaba al límite y lo único que quería era salir de allí lo antes posible.
— Vuelve aquí. ¿Te he dado permiso para salir? —La voz fría y autoritaria de Thor la hizo quedarse paralizada en el sitio.
Cerrando los ojos por un instante, tratando de contener la ira, Celina dio media vuelta y volvi