A las tres de la madrugada, Celina se despertó y no pudo volver a conciliar el sueño. Estaba inquieta, dividida entre dos decisiones difíciles: viajar por trabajo o ir a la empresa de su exmarido a firmar el divorcio. Quería liberarse de César, pero, al mismo tiempo, necesitaba el trabajo. Aunque cada día le resultaba más difícil convivir con Thor, sabía que no conseguiría otro trabajo estando embarazada y necesitaba mantenerse. No tenía familia que la ayudara y no quería depender totalmente de