A las 11 llegó a la tienda y recojo mi orden, el cual está envuelto envuelven en una linda caja de regalo.
Con una enorme emoción me dirijo a buscarla. En 30 minutos llegó, bajó del auto y me dirijo a la recepción a preguntar ¿en cuál salón está? Me dan las indicaciones y caminó rápido hacia allá, no quiero que se me vaya a escapar por otro pasillo.
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Me levanto con más flojera de lo normal y me repito ¡Antonella, pronto tendrás la recompensa de todos tus esfuerzos! Hago mi rutina de aseo.