Continuación.
«¿Qué dirás Matías?» preguntó en su fuero interno y aunque dolía saber que podría dejarla en ese momento ver qué había posibilidad de que los dos salieran con vida prefería que él cediera a la petición de Az.
En cambio, él empezó a carcajearse como si ella hubiera dicho algo muy gracioso.
—Siempre haces cosas tan ridículas para llamar mi atención. Das pena.
Ella le dio una bofetada.
—¡Maldito! — chilló histérica y él resistió el ruido que creó su molesta voz.
—Sabes que lo so