Narrador.
Matías estaba de vuelta en Tijuana, y tras desmontarse de su avioneta sonrió aliviado de estar nuevamente en tierra mexicana y apenas a una hora de distancia de su casa, porque ya podría ir con su capricho y sus hijos.
Sin borrar la sonrisa de sus labios encendió su móvil recibiendo varias notificaciones al mismo tiempo, pero decidió omitir todas las demás y fijarse que entre esas notificaciones se encontraban unas cuantas llamadas perdidas de su gente por lo que no pensó y devolvi