Capítulo 98. La presentación en sociedad.
El club Inferno era una nave industrial pintada de negro a las afueras del pueblo. La música retumbaba tan fuerte que hacía vibrar las chapas del techo.
En la puerta, dos gorilas de cuello ancho y pocas luces revisaban a la gente.
Renzo aparcó el Jeep justo enfrente, en la zona prohibida, subiéndose a la acera. Se bajó sin apagar el motor.
—¿Tienes invitación? —preguntó uno de los gorilas, poniéndose en medio y cruzando los brazos.
Renzo sonrió, arreglándose la chaqueta.
—Soy la invitació