Capítulo 79. El intercambio en alta mar.
Dos de la mañana. Mar Tirreno.
El mundo era una masa informe de negrura líquida. No había luna, y las nubes bajas, cargadas de la tormenta que acababan de dejar atrás, ocultaban cualquier rastro de estrellas.
El carguero Estrella del Norte no se detuvo; simplemente redujo la velocidad a unos cinco nudos, manteniendo el rumbo constante hacia el estrecho, pero cortando el agua lo suficientemente despacio para no volcar lo que se acercaba por estribor.
Massimo estaba de pie en la cubierta inferio