Capítulo 60. Buscando al traidor.
Renzo miró a Valentina.
Ella dejó de teclear. Levantó la vista de la pantalla. Su rostro estaba completamente pálido. La sangre le abandonó las mejillas.
Miró a su marido. Asintió de forma casi imperceptible.
Las cuentas cuadraban. Las lagunas financieras existían. Alguien estaba manipulando los registros desde adentro.
—Ese directivo en Milán usa empresas fantasma para desviar el dinero hacia paraísos fiscales —explicó el director de la policía—. Santoro no sabe el nombre. Dice que nunca lo ha