Capítulo 59. Un traidor en Milán.
Renzo no quería contestar. Su respiración era pesada. Su cuerpo hervía. El deseo reprimido le tensó los músculos de la espalda.
Miró a Valentina. Sus labios estaban rojos e hinchados por el beso brutal de hacía un segundo. Su cabello oscuro estaba revuelto por los dedos de él.
El teléfono negro encriptado siguió vibrando sobre la madera de caoba.
El sonido electrónico cortó la tensión sexual de la oficina.
Valentina no bajó la mirada. Mantuvo sus ojos oscuros fijos en los de él. Sus piernas seg