Capítulo 17. Resiste, pequeño.
Pero la victoria de la mañana tuvo un precio por la tarde.
Clara, furiosa y humillada, buscó descargar su bilis contra el eslabón más débil. Aprovechando que Massimo se había encerrado en su despacho para "escuchar audiolibros" en realidad estaba revisando las cuentas secretas de Clara en su laptop. La rubia acorraló a Diana en el área de servicio.
—¿Te divertiste viéndome comer esa porquería? —siseó Clara, pellizcando el brazo de Diana con sus uñas recién afiladas.
—No, señora... yo solo seguí