Capítulo 18. No llores por esa foto.
El tiempo en la mansión Carusso avanzaba a dos velocidades diferentes.
Para Clara, era una carrera frenética contra la realidad. A sus cuatro meses de "embarazo", se veía obligada a usar una prótesis de silicona bajo la ropa cada vez que salía de su habitación. Odiaba esa cosa. Odiaba el peso, el calor y, sobre todo, odiaba tener que fingir antojos y fatiga frente a un marido que, para su sorpresa, se había vuelto obsesivamente atento con su estado.
Para Diana, el tiempo era una mezcla de dulce