Capítulo 115. Limpieza general.
El polvo del patio empezó a bajar. El olor a pólvora quemada se mezclaba con el del gasoil derramado de las camionetas tiroteadas.
El silencio que siguió a los disparos fue lo peor. Zumbaba en los oídos.
Massimo estaba parado junto al Hummer, con el rifle colgando de su correa. Aún sentía las manos temblorosas, aún sentía la adrenalina saliendo de su cuerpo.
Dario, el jefe de seguridad, se acercó a paso rápido, guardando su pistola en la funda del muslo.
—Señor Carusso —dijo Dario—. La policía