Capítulo 57. El verdadero amor
Un mes después, el jardín de las dos grandes mansiones de los Aetón era el escenario perfecto para la boda de Dalia y Leonardo Papadakis. Mientras la novia se arreglaba nerviosa en su habitación, preguntó a Maya con timidez.
—¿Me veo bien? —inquirió y Maya asintió.
—¡Te ves realmente hermosa! ¡Toda una reina! —exclamó Maya sin ocultar su entusiasmo.
Las dos mujeres habían forjado una gran amistad, a pesar de la desconfianza mostrada al principio por Maya, quien debido a sus experiencias del pas