Capítulo 48. Ayudar a otros.
Estiró su cuerpo y giró su rostro para observarlo, su piel bronceada iluminaba el cuarto, era una visión de ensueño y su rostro era el de un ángel.
El hombre a su lado se movió, y ella sintió como su brazo se deslizaba por su cintura. Después, los dedos de Arion comenzaron a recorrer su espalda suavemente y su mano deslizó suavemente un mechón de cabello que había caído sobre su rostro.
Ella levantó la cabeza y besó su pecho, arrastrando su lengua por su piel. Arion la tomó de la barbilla y la