Capítulo 47. La felicidad
Maya se quedó sin palabras, no podía creer lo que estaba pasando. Lo único que quería hacer era gritar "¡Si!, ¡por supuesto!" Pero en lugar de eso, se tragó saliva y dijo:
—Arion, yo... no sé qué decir. Esto es impresionante, jamás pensé que tendrías este detalle, sobre todo si consideramos que ya estamos casados y…
—Voy a decirte algo Maya… nunca es suficiente para demostrarte cuanto te amo… por mí nos podemos casar cada año si tú así lo deseas. Y si mi trato no es suficiente para que te abras