Resultó que tenía razón sobre la vista: era absolutamente impresionante. Pero, consciente de su promesa de encontrarse con Lily, no se detuvo mucho tiempo a disfrutarla.
Se puso una bata de toalla sobre el traje de baño y bajó a buscar a Lily, que la estaba esperando.
—¿No se preguntará Theo dónde estamos?
—Oh, él lo sabe todo aquí. Es como el rey de la isla; todos le rinden cuentas. Lily era tan amable que Camille empezó a preguntarse si le había hecho alguna injusticia antes.
La playa en cues