Le quitaron la camisa y el sujetador con un movimiento rápido, y luego él la miró fijamente un largo instante, con una expresión enigmática que hizo que Freya sintiera mariposas en el estómago.
A punto de gritar por la creciente tensión, sintió que la mano de Travis finalmente le ahuecaba el pecho y una oleada de sensaciones la recorrió. Se tensó y arqueó la espalda, suplicándole inconscientemente... y él no necesitaba que la animaran.
Ahuecando el montículo de carne firme, Travis inclinó la ca