—Fue muy amable de tu madre invitarme.
Se hizo a un lado para dejarla entrar primero. —Mi madre es una mujer muy amable.
Camille miró a su alrededor. Un vestíbulo, pero no como lo conocía; era amplio y estaba amueblado con sencillez: paredes blancas y suelo de madera oscura salpicado de alfombras. La sensación era de amplitud y frescura.
—Te manda disculpas.
Camille negó con la cabeza, sin comprender.
—Mi madre te manda disculpas. George tuvo una emergencia en el trabajo. Consiguió contactar co