El sol se filtraba suavemente por las persianas del hospital, tiñendo la habitación con un tono cálido que contrastaba con el olor a desinfectante.
El silencio solo era interrumpido por el sonido del murmullo de las enfermeras afuera.
Cristian dormía con el ceño levemente fruncido, una venda cubriéndole el hombro y otra rodeando su abdomen.
Había pasado una noche agitada, entre sedantes, visitas médicas y la constante presencia de su madre y su hermano. Abrió los ojos esperando ver a Luz pero