Los días habían pasadeo, el sol del mediodía se filtraba por la ventana de la cocina, llenando el departamento de un aroma delicioso a arroz y salsa. Luz, concentrada, revolvía una olla mientras tarareaba en voz baja. La escena era tranquila, doméstica… casi perfecta.
Cristian se acercó sin hacer ruido. A pesar de estar completamente recuperado, todavía caminaba con la lentitud fingida del que no quiere que lo den de alta del cariño que le entrega Luz. Rodeó su cintura con los brazos y la abraz