Tienen a Isabella.
El silencio cayó como un disparo.
Arthur apagó la música de inmediato.
Las parejas se separaron.
La calidez del salón se evaporó en un segundo.
Michelle estaba en el umbral, descompuesto.
El traje arrugado, la corbata suelta, los ojos rojos, la respiración errática.
No parecía un hombre… parecía un sobreviviente.
—¿Michelle? —dijo Luz, poniéndose de pie al ver su estado caminando hacia él. —. ¿Qué pasó?
Él tragó saliva.
Le temblaban las manos.
—Se la llevaron —dijo, con la voz rota.
Anna sintió