La cocina de la mansión San Marco estaba iluminada por una luz cálida que hacia sentirla un verdadero hogar.
Anna estaba de pie junto a la encimera, preparando té.
Sus manos se movían con precisión mecánica: agua caliente, hierbas, tazas alineadas.
Respirar. Mantener la mente ocupada.
Luz estaba sentada a la mesa, con los dedos entrelazados, apretándolos con fuerza, como si así pudiera contener el miedo que le subía por el pecho.
Lucy, sentada en el sofá cercano, mecía suavemente al pequeño Seb