El atardecer caía sobre la ciudad, tiñendo los edificios con tonos dorados y rosados.
Cristian caminaba con una elegancia natural, el smoking negro resaltando su porte y la confianza con la que siempre se movía.
A su lado, Luz lucía un vestido dorado de seda que brillaba con cada paso, ajustado a su figura, delicado y perfectamente elegante.
Su cabello caía en ondas suaves sobre los hombros, y en su rostro se dibujaba una sonrisa que combinaba emoción y nerviosismo.
Iban del brazo, caminando tr