Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl mareo fue lo primero. Una sensación densa, pegajosa, como si su cabeza estuviera sumergida en agua turbia. Lissandro forcejeó en la penumbra, pero sus brazos no respondieron. El olor metálico de las esposas y el roce áspero de la cuerda quemándole las muñecas le devolvieron la realidad.
Un gruñido escapó de su garganta mientras trataba de abrir los ojos. Las luces blancas del techo lo cegaron por un instante, y cuando al fin lo







