La mañana había llegado Crystal y Arthur estaban frente a Cristian, Arthur le dio un abrazo y Crystal lo llenaba de besos haciendo que Cristian se sonrojara.
— Mamá, ya no soy un niño.
— Siempre serás mi bebé, y te aguantas, porque yo te hice completito así que tengo derecho de autor.
Cristian blanqueó los ojos y abrazó a su madre rendido ante ella.
— Volveremos a casa, cuídate ¿Sí?
— Sí mamá, tranquila.
Crystal se giró hacia Luz.
— Nos vamos cariño, tienes mi número, cualquier cosa me avisas.