173. UNA VERDADERA FAMILIA
Marlon hace caso omiso de sus protestas y asegura que no solo Ismael lo vigilará; él personalmente se asegurará de que esté protegido. Jamás volverá a seguir los consejos de su padre en ese sentido. Por hacerlo, Ariel sufrió solo en manos de esa loca.
—Ahora resulta que la culpa es mía —dice el padre con pena.
—No, no, papá —interviene Ariel al ver la mirada triste de su padre depositada en él—. Vamos, Mano, Isma, fue mi culpa, no de papá. Yo debí venir corriendo a hablar con él en cuanto el