451. ANSIEDAD
El corazón de Ariel perdió un latido. Las palabras de su padre eran siempre precisas, y cuando usaba ese tono, significaba que algo realmente importante —o terrible— estaba sucediendo. Mordió el interior de su mejilla, intentando mantener la calma. Miró de reojo a Camelia, quien parecía terminar de alistarse, ajena a la tensión que se gestaba al otro lado de la línea. Ariel respiró hondo: primero estaba su esposa y el b